Inteligencia artificial y protección de las personas consumidoras: análisis y propuestas regulatorias
La irrupción de la IA en los mercados de bienes y servicios ha producido una transformación profunda. Las personas consumidoras ya no interactúan únicamente con
comercios tradicionales, sino con arquitecturas digitales automatizadas que condicionan, orientan o incluso determinan sus decisiones mediante técnicas de predicción,
clasificación, segmentación y personalización comercial.
Esta realidad genera una asimetría tecnológica creciente, derivada de tres vectores esenciales:
1. Opacidad algorítmica: los modelos de IA operan mediante procesos internos no accesibles, dificultando la comprensión de la lógica decisoria por parte del consumidor y, en ocasiones, incluso por el propio operador.
2. Dependencia económica y funcional de las plataformas: la concentración del poder computacional y del acceso masivo a datos (first-party y third-party data) sitúa al consumidor en posición estructural de inferioridad.
3. Automatización de decisiones con efectos jurídicos o similares: denegación de crédito, fijación dinámica de precios, despriorización de resultados o limitación del acceso a la atención humana.